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La prostatitis es una enfermedad bastante frecuente, ya que puede afectar a más de 1 de cada 10.000 personas que acuden al médico.
La hipertrofia benigna de próstata que suele afectar a personas mayores tienen un mayor riesgo de padecer de prostatitis.

En ocasiones si es debida la prostatitis a infecciones de transmisión sexual se suele acompañar de síntomas de epididimitis y orquitis.
Por ello puede presentar otros síntomas acompañantes como la presencia de sangre en la orina, el aumento de la frecuencia y urgencia de orinar, dolor en los testículos, y la presencia de sangre en el semen.
Posteriormente se realizará un completo estudio de la orina con la recogida de tres muestras, una del chorro inicial, otra de la mitad del chorro y la tercera al terminar en la que se forzará mediante un masaje prostático la salida de exudado uretral/portático.
La muestra de orina si existe una protatitis aparecerá con leucocitos abundantes y presencia de bacterias, que se pueden cultivar y hacer un antibiograma para saber su sensibilidad a antibióticos.
Cuando hay una prostatitis puede ocurrir que se alteren los resultados de otros análisis como puede ser el PSA para detección de cáncer de próstata, o los estudios del semen en esterilidad.
Si la prostatitis es secundaria a enfermedad de transmisión sexual se suele aplicar una pauta de una monodosis de ceftriaxona y luego 10 días de doxiciclina o de una quinolona.
El tratamiento es eficaz pero la recurrencia es bastante frecuente en las mismas personas una vez que han tenido una prostatitis aguda. Para mejorar el dolor perineal puede ser útil los baños de asiento con agua templada.
Debe beber abundante agua y zumos de frutas.