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El cansancio es una sensación subjetiva de falta de energía física o intelectual o de ambas.
No siempre el cansancio es similar a la somnolencia aunque pueden asociarse. Tampoco se asocian siempre el cansancio físico e intelectual o apatía.
El agotamiento es una respuesta importante y normal tras un esfuerzo físico, tensión emocional, o carencia de sueño.
Cuando el cansancio o agotamiento con o sin adormecimiento o con o sin apatía se presenta sin causa conocida que lo justifique es cuando se debe tomar como un síntoma que debe ser estudiado desde el punto de vista médico.
El cansancio que aparece después de un comienzo del día normal, y en el que la persona se encuentra agotada antes de lo normal es lo que puede sugerir alguna enfermedad subyacente. El cansancio desde la mañana incluso ya al despertarse puede indicar una depresión psíquica. Aunque estos términos no siempre son terminantes.
Hay que tener en cuenta que el cansancio se suele presentar en situaciones normales de la vida por causa de aburrimiento, infelicidad, desilusión, carencia de sueño, o trabajo duro.
En primer lugar se deben ajustar las causas normales de cansancio como son el esfuerzo físico, la tensión emocional, o la carencia de sueño. Es decir hacer ejercicio adecuado a cada persona, evitar las causas de la tensión o del estrés, mejorar los ritmos de sueño, etc.
En la dieta hay que insistir en hacer las comidas equilibradas y a sus horas.
Evitar, si se puede, tomar medicamentos que produzcan cansancio (antialérgicos, antihipertensivos, ansiolíticos, diuréticos, etc.).
Las vitaminas no pueden resolver el problema, pero a veces suele ser una terapia de apoyo que se utiliza con cierta eficiencia.
Si a pesar de ello no mejora en cansancio deberá acudir a su médico. Este, tras una historia clínica y una exploración física, que incluirá una atención especial al corazón, pulmones, y glándula tiroidea, le puede realizar unos estudios diagnósticos: